El Doctor Corazón
El Doctor Corazón
En la placa de la puerta figuraba “Dr. González Garrido -Cardiología-“, aunque se le conocía como “El Doctor Corazón”.
Matilde entró a su consulta y se sentó frente a él.
- Y bien, doctor, ¿qué es lo que tengo?
- Paciencia Matilde ¿cuándo siente ese fuerte dolor que le oprime el pecho? Piense en el último momento que lo sintió.
- Anoche, sin ir más lejos.
- ¿qué estaba haciendo?
- estaba tumbada en la cama, dándole vueltas a la cabeza, como siempre.
- Mujer, los pensamientos se apartan para dormir, sobre todo si son negativos.
- Lo sé doctor, pero no se puede apartar a la familia.
- Todo tiene solución menos la muerte.
- Mi caso no tiene solución. Mis hermanos quieren vender la casa del pueblo y yo no.
- Hablando se entiende la gente.
- ¿hablar con esos tres? ¿sabe lo que hicieron? Le dieron a mi hijo un acuerdo de venta para que firmara. ¿Qué le parece?
- Lo que a mí me parece es que su problema no es cardiológico. Las pruebas arrojaron un resultado negativo. Yo diría que padece “El Síndrome del Corazón Arrugado”.
- Eso ¿qué es?
- Es muy sencillo. El corazón ha de conservarse fresco como un racimo de uvas recién cortado. Pero si las uvas se convierten en pasas, cambia el color y la textura.
- Sí pero… ¿qué tiene que ver eso conmigo?
- Con todos, en realidad. Las heridas, Matilde, las heridas. Cuando las heridas no sanan, arrugan el corazón y eso solo puede sanarlo usted.
- Pero ¿cómo?
- Con una buena comunicación.
(silencio)
- ¿Ha oído hablar de la mediación?
(silencio)
- Bueno, piénselo. Le entrego el informe de alta. Cuídese.
- Muchas gracias doctor, que le vaya muy bien.
Inmaculada Calero Sáez. Mediadora de MediaICAM
